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Cómo aprender a hacer velas y jabones desde casa este fin de semana

2026.07.04
Cómo aprender a hacer velas y jabones desde casa este fin de semana

Afuera el cielo de Bogotá tiene ese color gris panza de burro que avisa que no va a dejar de llover en toda la tarde, y yo aquí, con el olor a lavanda mezclándose con el café recién hecho. Mi gato me mira desde el borde del mesón con esa cara de juez que tienen los gatos, vigilando cada movimiento mientras espero a que la glicerina se rinda ante el calor. Hay algo profundamente sanador en ver cómo lo sólido se vuelve líquido, algo que mis pinceles digitales en la agencia nunca me dieron.

Antes de que se me olvide, un aviso de esos legales pero con cariño: en este blog vas a encontrar enlaces de afiliado. Si decides comprar un curso o un material a partir de uno, me cae una comisión por la recomendación —el precio para ti es exactamente el mismo—. Por aquí solo desfilan cursos y materiales con los que he tenido alguna historia, ya sea porque me salvaron un regalo de cumpleaños o porque terminaron en un desastre pegajoso en mi cocina. Si no te lo aclaro, asume que no es enlace de afiliado.

De los trazos digitales a la alquimia de cocina

Llevo años siendo ilustradora freelance, moviendo pixeles de un lado a otro, pero desde aquel encierro del 2020 me dio por los jabones. Empezó como una curiosidad por las recetas viejas de mi abuela —que usaba unas cosas rarísimas que daban miedo— y terminó siendo mi refugio de los sábados. El año pasado, un sábado lluvioso de noviembre, una amiga me regaló un kit de velas y, bueno, el resto es historia y cera pegada en las baldosas.

Al principio, yo era de las que pensaba que aprender era simplemente ver un video rápido y ya. Me sentía una experta midiendo fragancias 'al ojo', como quien le echa sal a un sancocho. Pero la realidad me pegó un bofetón aromático. Mis jabones empezaron a comportarse raro y mis velas... bueno, las velas eran un drama aparte. No hay nada más triste que esperar toda una tarde para encender una vela y que el olor sea un fantasma que nunca aparece.

Glicerina derretida en una jarra de cristal lista para añadir fragancia y color.

El día que el 'ojo' me falló (y el jabón decidió sudar)

Fue a mediados de marzo cuando entendí que la buena voluntad no reemplaza a la técnica. Estaba preparando unos jabones para el cumpleaños de mi tía y, por querer que olieran 'a mucho', le eché aceite esencial como si no hubiera un mañana. ¿El resultado? Esa frustración silenciosa al ver una burbuja de aire gigante arruinar la superficie perfectamente lisa de un jabón que planeaba regalar. Y no solo eso, el jabón empezó a 'sudar' gotas aceitosas a los dos días.

Resulta que la glicerina es higroscópica; o sea, que atrae la humedad del ambiente como un imán. Si no sabes controlar la temperatura, específicamente ese rango de oro entre los 50-60 grados Celsius para derretirla sin quemarla, terminas con un bloque opaco y llorón. Si te ha pasado, te recomiendo leer sobre por qué el jabón de glicerina suda y cómo evitarlo fácilmente, porque a mí me costó varias barras desperdiciadas entenderlo.

Con las velas me pasó algo parecido. Usaba una cera de soja que me vendieron como 'la mejor', pero mis mechas hacían 'mushrooming' —esa bolita de carbón fea en la punta— y el vaso se ponía negro. Aprendí a las malas que no puedes pasarte del 10% de carga de fragancia por peso de cera. Si te pasas, la mecha sufre y la combustión es un desastre. Incluso hay que tener cuidado con el punto de inflamación, que en muchas fragancias está por los 65 grados; si la echas cuando la cera está muy caliente, básicamente estás evaporando tu dinero antes de que la vela se enfríe.

Olvida los kits de inicio: el secreto está en lo industrial

Aquí es donde me pongo un poco rebelde. Cuando uno empieza, lo primero que hace es correr a comprar esos 'kits de inicio' que vienen en cajas divinas con lazos. Son bonitos, sí, pero son carísimos para lo que traen. Hace un par de semanas me di cuenta de que comprar ingredientes por separado en proveedores industriales de aquí de Bogotá es mucho más barato y, curiosamente, más profesional.

Esos sets preempaquetados te dan tres colorantes y dos aromas que huelen a chicle. En cambio, cuando compras tu bloque de cinco kilos de glicerina y tus aceites por litro, pierdes el miedo a experimentar. La creatividad no nace de tenerlo todo servido en una cajita, nace de tener material suficiente para equivocarse sin que te duela el bolsillo.

Comparación entre un kit de inicio comercial y suministros de jabón comprados al por mayor.

Cómo organizar tu taller este fin de semana

Si tienes ganas de empezar este fin de semana, mi consejo de 'alquimista de fin de semana' es que no te lances a ciegas. Yo pasé meses dando tumbos hasta que decidí invertir en algo estructurado. No para volverme una multinacional del jabón, sino para que mis sábados de lluvia no terminaran en desperdicio de materiales caros.

Hace poco encontré una opción que me pareció una maravilla porque une mis dos vicios. Se trata de la Velas y Jabones Artesanales OFERTA 3x1. Lo que me gustó es que no te enseña solo a derretir cosas, sino a entender qué está pasando químicamente (sin aburrirte con fórmulas de colegio) para que no te salgan esas burbujas malditas o para que la mecha no se ahogue.

Es el tipo de guía que hubiera querido tener el año pasado para no quemar mi primera tanda de cera de soja. Si te interesa algo más específico, también puedes echarle un ojo a los mejores cursos de velas y jabones artesanales para principiantes hoy, donde comparo varios de los que he ido coleccionando en mi biblioteca digital.

Curso online de velas artesanales abierto en una tableta junto a una vela terminada.

El momento de la verdad: cuando la cera habla

Hay un momento mágico, generalmente en una tarde fría de este junio, cuando apagas la estufa y viertes la cera en el frasco de vidrio. Te quedas ahí quieta, con el gato roncando cerca, y escuchas el chasquido suave de la cera de soja endureciéndose. Es un sonido casi imperceptible, pero te dice que todo está saliendo bien.

Para llegar a ese sonido sin estrés, necesitas orden. Yo antes tenía los moldes mezclados con las espátulas de la cocina (no le digan a mi tía), pero ahora he aprendido a separar mis 'juguetes'. Si estás pensando en montar tu espacio, te servirá mucho ver cómo organizar un rincón de manualidades para hacer jabones en casa. Tener tu termómetro a mano y tus aceites rotulados te cambia la vida, de verdad.

Cera de soja endureciéndose lentamente en un frasco de vidrio durante el proceso de enfriamiento.

Un sistema que libera la creatividad

Lo que más me costó entender es que un sistema estructurado no mata la creatividad. Yo pensaba: 'Ay no, yo soy artista, yo fluyo'. Pero fluir con jabones que no espuman es frustrante. Descubrir que existen calculadoras para las recetas o guías paso a paso me liberó. Ahora, en lugar de preocuparme por si el jabón se va a separar, me preocupo por qué flores secas le voy a poner o cómo voy a ilustrar las etiquetas (mi otra pasión).

Este fin de semana, mi plan es sentarme con calma, abrir mi libreta de notas y organizar mi pequeño taller doméstico usando la metodología que aprendí en el curso de velas y jabones 3x1. Es increíble cómo cambia la energía cuando dejas de adivinar y empiezas a crear con seguridad.

Si sientes que tus manualidades están en ese punto muerto donde gastas más de lo que disfrutas, dale una oportunidad a aprender bien las bases. No necesitas un laboratorio, solo tu cocina, un par de jarras de acero inoxidable y las ganas de ver cómo algo hecho con tus manos ilumina tu sala o perfuma tu baño.

Resultado final de jabones y velas artesanales hechos en casa listos para regalar.

Bogotá sigue gris afuera, pero mi cocina huele a lo que yo decida hoy. Y eso, entre tantas entregas de diseño y correos de clientes, es el mejor regalo que me puedo dar un sábado por la tarde. ¿Te animas a derretir un poquito de glicerina conmigo este fin de semana? Si quieres ir a lo seguro y no perder tiempo (ni plata en materiales), te recomiendo mucho aprovechar la oferta 3x1 de velas y jabones artesanales; es la forma más fácil de pasar de la curiosidad a tener algo hermoso entre las manos.