Olorua

Mi experiencia usando una calculadora de recetas para jabones de glicerina

2026.06.11
Mi experiencia usando una calculadora de recetas para jabones de glicerina

Ese sábado en Bogotá el cielo estaba de un gris que pesaba, de esos que te obligan a prender la estufa y poner la greca antes de tiempo. Mi gato, que se cree el supervisor oficial de todo lo que pasa en el mesón de la cocina, estaba sentado justo al lado de mis moldes de silicona, moviendo la punta de la cola con ese ritmo hipnótico que tiene. Yo estaba ahí, con un bloque de glicerina de esos de 1000g que parecen un ladrillo transparente, tratando de decidir cuánto aceite de lavanda ponerle. Y entonces me pasó: me quedé paralizada con el gotero en la mano porque me di cuenta de que mis últimos jabones o olían como una perfumería entera de la carrera séptima o, peor, no olían a nada a los tres días. Estaba midiendo a puro ojo, como mi abuela hacía con el sancocho, pero la química de los jabones es bastante más caprichosa que una sopa.

Antes de seguir con este cuento de mis experimentos sabatinos, tengo que decirles algo importante. En este blog van a ver algunos enlaces que son de afiliado. ¿Qué significa eso? Pues que si deciden comprar algún curso o herramienta a través de ellos, yo me gano una pequeña comisión. No les cuesta ni un peso más a ustedes, pero a mí me ayuda a seguir comprando mis bloques de base y aceites esenciales. Solo les recomiendo cosas que yo misma he probado aquí en mi cocina, con mis aciertos y mis desastres (que no han sido pocos, ya verán). Si no les aclaro que es un enlace así, asuman que no lo es.

Comunicación comercial (Ley 3/1991 de Competencia Desleal, art. 26): algunos enlaces de este artículo son de afiliado. Si compras a través de ellos, recibo una comisión del vendedor -- tu precio no cambia, ni hacia arriba ni hacia abajo.

Del desorden a la precisión: Mi pelea con el ojímetro

Llevo haciendo jabones desde los encierros de 2020. Empezó como una forma de no volverme loca entre entregas de ilustraciones y el encierro, y se quedó como mi ritual de los sábados. Pero hasta hace unos meses, mi método era básicamente el caos. Yo veía que la base se derretía —ese vapor cálido que sube de la jarra cuando alcanza los 55 grados es de mis cosas favoritas, el aroma cítrico llena toda la cocina y te quita el frío de un plumazo— y ahí mismo empezaba a echarle cosas. Un chorrito de esto, una pizca de aquello. El problema es que la glicerina es higroscópica (una palabra elegante que aprendí después), lo que significa que si te pasas de aceites, el jabón empieza a 'sudar' gotas pegajosas porque no puede absorber más humedad.

Base de glicerina derritiéndose en una jarra de cristal sobre una estufa.

Recuerdo perfectamente un viernes por la noche, recientemente, que estaba emocionada probando un aceite de eucalipto nuevo. Quería que el baño oliera a spa de lujo. Le eché tanto aceite, así sin medir, que el jabón nunca endureció. Se quedó como una gelatina pegajosa en el molde, una cosa tristísima que tuve que sacar con cuchara. Fue ahí cuando me puse a buscar seriamente cómo dejar de botar plata y materiales, porque en 2024 desperdicié bloques enteros por puro miedo infantil a usar una herramienta digital. Me sentía como si estuviera traicionando la 'magia' artesanal si usaba una computadora para algo tan manual.

Después de mucho navegar por los mejores cursos de velas y jabones artesanales para principiantes hoy, me topé con la Calculadora de Recetas para Jabones Naturales de Glicerina. Al principio me dio pereza, para qué les miento. Pensé: "Lucía, eres ilustradora, no matemática". Pero el primer sábado que la usé, algo hizo clic.

Cómo funciona la calculadora (y por qué no muerde)

La cosa es mucho más sencilla de lo que parece. Uno pone cuánto pesa su bloque de base (yo suelo trabajar con el estándar de 1000g para que me salgan varios de una vez) y la herramienta te dice exactamente cuánto aceite esencial puedes ponerle sin arruinar la estructura. Normalmente, el límite de seguridad está entre el 1% y el 3%, y aunque parece poquito, cuando usas la cantidad exacta, el aroma se queda atrapado en el jabón en lugar de evaporarse o separarse.

Lo que me encanta de usar la Calculadora de Recetas es que ahora puedo planear mis mezclas. Por ejemplo, si quiero combinar naranja con canela, la calculadora me ayuda a equilibrar los pesos para que ninguno de los dos sature la base. Es como pasar de dibujar garabatos en una servilleta a tener un lienzo bien preparado. Sigo siendo una aficionada, sigo teniendo al gato vigilando que no se me caiga nada, pero ya no tengo esa angustia de ¿será que este jabón va a servir para algo?

Teléfono con calculadora de recetas junto a una gramera y aceites esenciales.

A veces, cuando el sol entra por la ventana de la cocina y pega justo en la jarra, veo cómo la glicerina cambia de estado. Es un proceso físico hermoso: el punto de fusión suele estar entre los 50-60°C. Si te pasas de calor, la base se quema y huele horrible, como a plástico tostado. Pero si la mantienes en su punto y usas las proporciones que te da la calculadora, el resultado es un jabón que parece de revista. De hecho, hace poco le regalé uno a una amiga —uno que por fin mantenía su color uniforme de arriba abajo sin manchas raras de aceite— y su cara de sorpresa fue el mejor pago. Me preguntó si lo había comprado en una tienda de esas caras del centro comercial andino.

El gran dilema: ¿Tiempo o precisión?

Hay algo que tengo que confesarles. Usar la calculadora aumenta el tiempo de preparación inicial. Ya no es llegar y derretir. Ahora me toca pesar el bloque, abrir la aplicación, anotar los valores y medir los aceites con una gramera pequeña. Al principio me sentía un poco lenta, como si le estuviera quitando la espontaneidad al sábado. Pero la verdad es que ese tiempo extra me ahorra horas de frustración después. Antes perdía tardes enteras tratando de arreglar jabones que habían quedado blandos o que 'sudaban' en este clima húmedo de Bogotá. Al final, el uso de calculadoras precisas reduce significativamente el desperdicio de materia prima a largo plazo, y mi bolsillo de freelance lo agradece un montón.

¿Vale la pena invertir en herramientas digitales?

Si estás empezando, quizás pienses que con los tutoriales de YouTube basta. Y sí, ayudan, pero hay un punto en el que uno quiere que sus jabones sean consistentes. No hay nada más frustrante que hacer un lote perfecto y no tener ni idea de cómo repetirlo porque no anotaste las cantidades. La Calculadora de Recetas para Jabones Naturales de Glicerina se volvió mi cuaderno de bitácora.

Además, para las que nos gusta experimentar, es un salvavidas. El otro día quería probar a ponerle un poco de arcilla roja para darle color natural. Si no calculas bien el peso total de los aditivos, el jabón se quiebra. Ya me había pasado antes, y por eso escribí sobre las lecciones de un jabón quebrado. Esta vez, gracias a que me tomé el trabajo de meter los datos en la calculadora, el jabón salió perfecto, con una textura suave y ese color tierra que tanto me gusta.

Jabones de glicerina terminados con flores secas, transparentes y sin burbujas.

Incluso si lo tuyo no son solo los jabones, estas herramientas te abren la puerta a entender mejor otros procesos. Yo, por ejemplo, también me metí en el mundo de las velas en 2023 porque una amiga me regaló un kit. Y aunque son mundos distintos, la mentalidad de medir y anotar me sirvió para no hacer desastres con la cera de soja. Si te da curiosidad, puedes mirar el Curso de velas: Candle Makers PRO, que también enseña mucho sobre la importancia de las proporciones.

Comparativa de recursos para jaboneras y veleras

Para que no se pierdan entre tanta opción, aquí les dejo una tablita de lo que yo he usado y lo que me ha servido para organizar mis sábados creativos. No todos son calculadoras, pero todos ayudan a que el proceso no sea un caos total.

Recurso / Producto Para qué sirve Mi opinión de hobbyist
Calculadora de Recetas Precisión absoluta en aceites y aditivos. Indispensable si odias desperdiciar material. Es mi mano derecha ahora.
Velas y Jabones 3x1 Aprender las bases de ambos mundos. Muy completo para no ir dando palos de ciego al principio.
Moldes de Silicona Personalización total de las formas. Genial cuando ya te cansas de los moldes cuadrados de siempre.

Lo bueno y lo no tan bueno de medirlo todo

Como todo en la vida, pasar de la intuición a la calculadora tiene sus dos caras. No quiero que piensen que ahora soy una científica de bata blanca, sigo siendo la misma Lucía que se distrae con un podcast mientras espera que la glicerina baje de temperatura.

Pros

Contras

Manos envolviendo un jabón artesanal como regalo para una amiga.

Reflexión final bajo la lluvia de Bogotá

Ya es tarde, el gato finalmente se quedó dormido encima de una de mis libretas de bocetos y la última tanda de jabones de caléndula se está enfriando en el molde. Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que mi miedo a la calculadora de recetas era en realidad miedo a fallar de una forma que pudiera entender. Cuando mides a ojo, siempre puedes culpar al clima o a la marca de la glicerina. Cuando usas datos, la responsabilidad es tuya, pero también lo es el éxito.

Si estás cansada de que tus jabones suden o de que tus aceites caros se desperdicien en recetas que no cuajan, dale una oportunidad a la precisión. No le quita lo artesanal, al contrario, le da una calidad que tus manos (y las de quienes reciban tus jabones) van a notar enseguida. Mis sábados ahora son mucho más tranquilos porque sé exactamente qué esperar al desmoldar. Y esa paz mental, amigas, no tiene precio. Si quieren empezar con el pie derecho, les recomiendo mucho echarle un ojo a la Calculadora de Recetas para Jabones Naturales de Glicerina y, por qué no, animarse a explorar más con el curso de Velas y Jabones Artesanales. ¡Nos vemos el próximo sábado entre moldes!